Llueve.
Y la lluvia crea cauces nuevos,
disuelve caminos viejos
entre las montañas que conforman
este valle en el que un día nos encontramos.
El río, inconsumible, se desborda.
Ya nadie sabe dónde se encuentra.
Sé a ciencia cierta, que algún día
(probablemente tú y yo ya no estaremos)
ya no habrá río, ni valle, ni montañas
y una masa informe de agua sepultará aquel cruce
en el que solo en la inmensidad de la noche,
temeroso, lleno de esperanzas,
te esperaba.
domingo, 2 de enero de 2011
lunes, 27 de diciembre de 2010
HEGEL
En la tarde otoñal
de la ciudad de Jena
pasea un hombre que anhela
pensar el infinito.
De repente una ráfaga de viento
y lo ve claro:
“Si camino eternamente
sumando mis pasos,
lo habré logrado”.
A su espalda siente
el frío aliento de Aristóteles.
Veintiún siglos de pensamiento
han pasado.
Un escalofrío le recorre el cuerpo
al darse cuenta de su hallazgo.
Acaba de pensar a Dios.
Él ha sido el primero
en percibir
su secreto plan acabado.
Y se da cuenta de que la historia
va siempre a mejor,
que es un constante progreso,
pues el espíritu de Dios
se despliega sobre la Tierra
utilizándonos como instrumento.
En su fuero interno hay un cuchillo
que apunta directamente
al corazón de Schelling
porque sabe que jamás
volverán a ser amigos
en cuanto publique esto.
Pero eso ya no importa.
Acaba de concebir la verdad
y él ha sido el primero
en hacerlo.
de la ciudad de Jena
pasea un hombre que anhela
pensar el infinito.
De repente una ráfaga de viento
y lo ve claro:
“Si camino eternamente
sumando mis pasos,
lo habré logrado”.
A su espalda siente
el frío aliento de Aristóteles.
Veintiún siglos de pensamiento
han pasado.
Un escalofrío le recorre el cuerpo
al darse cuenta de su hallazgo.
Acaba de pensar a Dios.
Él ha sido el primero
en percibir
su secreto plan acabado.
Y se da cuenta de que la historia
va siempre a mejor,
que es un constante progreso,
pues el espíritu de Dios
se despliega sobre la Tierra
utilizándonos como instrumento.
En su fuero interno hay un cuchillo
que apunta directamente
al corazón de Schelling
porque sabe que jamás
volverán a ser amigos
en cuanto publique esto.
Pero eso ya no importa.
Acaba de concebir la verdad
y él ha sido el primero
en hacerlo.
jueves, 23 de diciembre de 2010
KANT
Bajo la nieve de una ciudad rusa
duerme el corazón
de un hombre bueno.
Un alemán (podríamos decir),
metódico y austero.
Un corazón exigente y bondadoso
que nunca pudo comprender
que las almas justas
padecieran sufrimientos.
El mayor revolucionario de Europa
contempla con precisión milimétrica,
(como la de un reloj)
el cielo estrellado
a pocos metros del suelo.
Y alimentando la tierra
desde hace ya más de dos siglos
se encuentra el corazón
que abrigó la idea de justicia
más hermosa
que ha conocido el Universo.
duerme el corazón
de un hombre bueno.
Un alemán (podríamos decir),
metódico y austero.
Un corazón exigente y bondadoso
que nunca pudo comprender
que las almas justas
padecieran sufrimientos.
El mayor revolucionario de Europa
contempla con precisión milimétrica,
(como la de un reloj)
el cielo estrellado
a pocos metros del suelo.
Y alimentando la tierra
desde hace ya más de dos siglos
se encuentra el corazón
que abrigó la idea de justicia
más hermosa
que ha conocido el Universo.
LEIBNIZ
“El eterno-femenino nos eleva” Goethe
La historia humana es
como un rompecabezas
bien encajado.
Algo así diría Leibniz
si aún viviera.
Todos nuestros actos se hallan
unos a otros
necesariamente encadenados.
Dios conoce todos ellos
tan sólo en un instante
de su clara conciencia.
Pero ¿Qué pasaría si tan sólo
faltara una pieza?
¿Qué diría Leibniz?
¿Sería el mundo acaso mundo?
No hace mucho descubrí que Dante
recorrió Infierno, Purgatorio y Cielo
porque una vez le sonrió una adolescente.
(Yo soy su testigo).
Y me da escalofríos pensar
que si en la historia humana
tan sólo faltara una sonrisa
tal vez no habríamos soñado
con viajar a otros mundos.
Entonces pienso, ¿Cuántas sonrisas,
cuántos floreceres, cuántos besos,
cuántos aleteos de mariposa bastarán
para hacer un mundo perfecto?
……………………………………
(- Pero este mundo ya es
el mejor de todos los posibles-
diría Leibniz.
Sino cómo puede alguien acaso
imaginar forma más tierna
de acariciar la hierba
que la del viento en verano.
La luz misma palidece
cuando es tan intensa
que hace llorar
y no existe figura posible
tan compleja
como la de un árbol).
La historia humana es
como un rompecabezas
bien encajado.
Algo así diría Leibniz
si aún viviera.
Todos nuestros actos se hallan
unos a otros
necesariamente encadenados.
Dios conoce todos ellos
tan sólo en un instante
de su clara conciencia.
Pero ¿Qué pasaría si tan sólo
faltara una pieza?
¿Qué diría Leibniz?
¿Sería el mundo acaso mundo?
No hace mucho descubrí que Dante
recorrió Infierno, Purgatorio y Cielo
porque una vez le sonrió una adolescente.
(Yo soy su testigo).
Y me da escalofríos pensar
que si en la historia humana
tan sólo faltara una sonrisa
tal vez no habríamos soñado
con viajar a otros mundos.
Entonces pienso, ¿Cuántas sonrisas,
cuántos floreceres, cuántos besos,
cuántos aleteos de mariposa bastarán
para hacer un mundo perfecto?
……………………………………
(- Pero este mundo ya es
el mejor de todos los posibles-
diría Leibniz.
Sino cómo puede alguien acaso
imaginar forma más tierna
de acariciar la hierba
que la del viento en verano.
La luz misma palidece
cuando es tan intensa
que hace llorar
y no existe figura posible
tan compleja
como la de un árbol).
miércoles, 8 de diciembre de 2010
DESCARTES
En la fría noche de Estocolmo
camina un gran filósofo.
Es un francés débil y melancólico
que intenta asomarse
por encima de su tiempo.
Lee poco, duerme mucho
y en sus largos ratos
de soledad y duda
sólo se siente seguro
en su pensamiento.
Esta noche será la última
en que interrogue a la luna
por su misterio.
Ésta será la última vez
en que se encarame
sobre el borde la noche,
con gran esfuerzo,
para anticipar
nuestro pensamiento.
Aunque no lo ha visto,
el virus ya está dentro
y en pocos días acabará
con su enfermizo cuerpo.
camina un gran filósofo.
Es un francés débil y melancólico
que intenta asomarse
por encima de su tiempo.
Lee poco, duerme mucho
y en sus largos ratos
de soledad y duda
sólo se siente seguro
en su pensamiento.
Esta noche será la última
en que interrogue a la luna
por su misterio.
Ésta será la última vez
en que se encarame
sobre el borde la noche,
con gran esfuerzo,
para anticipar
nuestro pensamiento.
Aunque no lo ha visto,
el virus ya está dentro
y en pocos días acabará
con su enfermizo cuerpo.
martes, 7 de diciembre de 2010
METAFÍSICA
Quiero pensar que sucedió así,
porque la verdad, como las personas,
se acaba disolviendo
en la noche del tiempo:
Llega El Filósofo apresurado al Liceo
y anuncia:
- La lección de hoy es importante.
No perdáis una sola palabra.
Hoy comenzamos la Ciencia Primera,
la del ente en cuanto ente.
La que nos permite saber
lo que las cosas son
y lo que ahora escribáis
puede que sirva a los que luego
ocupen vuestros asientos.
- ¿Por qué, Maestro?- pregunta una voz
entre caras de desconcierto.
- Porque todos aspiramos
a conocer la verdad- responde él-
cuando estando solos
somos sinceros.
Entonces el alumno escribe su primera frase:
“Todo hombre desea por naturaleza saber”
en una tablilla de cera,
primitivo cuaderno.
Así comienza la Metafísica,
como la tituló Andrónico de Rodas
unos tres siglos después
de este momento.
porque la verdad, como las personas,
se acaba disolviendo
en la noche del tiempo:
Llega El Filósofo apresurado al Liceo
y anuncia:
- La lección de hoy es importante.
No perdáis una sola palabra.
Hoy comenzamos la Ciencia Primera,
la del ente en cuanto ente.
La que nos permite saber
lo que las cosas son
y lo que ahora escribáis
puede que sirva a los que luego
ocupen vuestros asientos.
- ¿Por qué, Maestro?- pregunta una voz
entre caras de desconcierto.
- Porque todos aspiramos
a conocer la verdad- responde él-
cuando estando solos
somos sinceros.
Entonces el alumno escribe su primera frase:
“Todo hombre desea por naturaleza saber”
en una tablilla de cera,
primitivo cuaderno.
Así comienza la Metafísica,
como la tituló Andrónico de Rodas
unos tres siglos después
de este momento.
lunes, 18 de octubre de 2010
PODRÉ CREER EN PLATÓN
Llevo en mí el privilegio
de haber visto dentro de ti.
Y no me ha resultado difícil.
Cualquiera que te conozca
sabe que eres realmente invisible.
Tu piel y tus ojos no son más que ilusiones
que no dejan de transparentar tu esencia:
Una luz absolutamente blanca;
Una verdad pura, simple;
Una idea clara;
Tal vez todas las ideas en una.
Yo, que no soy creyente
y confieso haber blasfemado
contra Dios, muchas veces,
puedo decir que ya he visto en ti
el lugar donde pasaré el resto de mis días.
Porque si Dios existe
y es cierto que cuida de mí
debe saber que siempre me he esforzado
por ser mejor persona
y ahora sé para qué ha merecido la pena,
pues ya he visto el lugar
donde guarda todas sus almas
y me he quedado tranquilo.
Yo, que tengo el cuerpo molido
de dar tumbos en la noche,
que me he ahogado más de cien veces
en una oscuridad inmensa,
que creo firmemente en la libertad absoluta,
ahora debo dar gracias,
porque he sentido por un momento
que todos los pasos de mi vida
han sido necesarios.
Que han estado encaminados
a conocerte, para simplemente
poder verte.
Gracias, porque ahora
podré ser capaz,
por primera vez en mi vida,
de creer en Platón.
de haber visto dentro de ti.
Y no me ha resultado difícil.
Cualquiera que te conozca
sabe que eres realmente invisible.
Tu piel y tus ojos no son más que ilusiones
que no dejan de transparentar tu esencia:
Una luz absolutamente blanca;
Una verdad pura, simple;
Una idea clara;
Tal vez todas las ideas en una.
Yo, que no soy creyente
y confieso haber blasfemado
contra Dios, muchas veces,
puedo decir que ya he visto en ti
el lugar donde pasaré el resto de mis días.
Porque si Dios existe
y es cierto que cuida de mí
debe saber que siempre me he esforzado
por ser mejor persona
y ahora sé para qué ha merecido la pena,
pues ya he visto el lugar
donde guarda todas sus almas
y me he quedado tranquilo.
Yo, que tengo el cuerpo molido
de dar tumbos en la noche,
que me he ahogado más de cien veces
en una oscuridad inmensa,
que creo firmemente en la libertad absoluta,
ahora debo dar gracias,
porque he sentido por un momento
que todos los pasos de mi vida
han sido necesarios.
Que han estado encaminados
a conocerte, para simplemente
poder verte.
Gracias, porque ahora
podré ser capaz,
por primera vez en mi vida,
de creer en Platón.
jueves, 23 de septiembre de 2010
SÓCRATES
Yo a veces escribo porque sé
que cada una de estas palabras
es un piedra en mi lápida.
Porque reconozco sincero
que tengo orgullo
y la vana esperanza
de que mi nombre
sobreviva en la memoria
de alguien algún tiempo.
Pero sé que el hombre más generoso
que ha existido jamás,
el más digno de respeto
se llamaba Sócrates
y vivió en Atenas
entre los antiguos griegos.
Él nunca escribió nada.
Tal vez,
a pesar de vivir como un paria,
nunca tuvo tiempo.
Se pasaba
meditando ensimismado
días enteros
y constantemente compartía
con otros hombres su desconcierto.
Un puñado de preguntas sin respuesta
sólo tenía para ofrecer
posiblemente el hombre más inteligente
que ha pisado la Tierra
y el más sincero.
Y diga lo que diga,
su enamorado Platón,
estoy convencido de que murió
buscando las respuestas,
porque el mayor filósofo
de todos los tiempos,
el que dio el segundo salto de gigante,
tuvo que ser un escéptico.
Todos los grandes lo han sido
alguna vez en su vida,
pero el más grande
lo tuvo que ser hasta el fin,
en su lecho de muerte,
bebiendo veneno,
hablando de problemas sin respuesta
con sus amigos
como pasatiempo.
Esas palabras ya no se encuentran
ni debajo de las piedras,
se esfumaron en el viento,
porque ni siquiera Platón
estuvo junto a ese lecho.
Así fue la última lección de Sócrates.
Aquella en la que nos enseña,
que la vida de uno peligra
cuando piensa
un poco más que el resto.
Que el altruismo a veces recibe a cambio
el mayor de los desprecios
y que los más sabios siempre mueren
en la soledad de su pensamiento.
que cada una de estas palabras
es un piedra en mi lápida.
Porque reconozco sincero
que tengo orgullo
y la vana esperanza
de que mi nombre
sobreviva en la memoria
de alguien algún tiempo.
Pero sé que el hombre más generoso
que ha existido jamás,
el más digno de respeto
se llamaba Sócrates
y vivió en Atenas
entre los antiguos griegos.
Él nunca escribió nada.
Tal vez,
a pesar de vivir como un paria,
nunca tuvo tiempo.
Se pasaba
meditando ensimismado
días enteros
y constantemente compartía
con otros hombres su desconcierto.
Un puñado de preguntas sin respuesta
sólo tenía para ofrecer
posiblemente el hombre más inteligente
que ha pisado la Tierra
y el más sincero.
Y diga lo que diga,
su enamorado Platón,
estoy convencido de que murió
buscando las respuestas,
porque el mayor filósofo
de todos los tiempos,
el que dio el segundo salto de gigante,
tuvo que ser un escéptico.
Todos los grandes lo han sido
alguna vez en su vida,
pero el más grande
lo tuvo que ser hasta el fin,
en su lecho de muerte,
bebiendo veneno,
hablando de problemas sin respuesta
con sus amigos
como pasatiempo.
Esas palabras ya no se encuentran
ni debajo de las piedras,
se esfumaron en el viento,
porque ni siquiera Platón
estuvo junto a ese lecho.
Así fue la última lección de Sócrates.
Aquella en la que nos enseña,
que la vida de uno peligra
cuando piensa
un poco más que el resto.
Que el altruismo a veces recibe a cambio
el mayor de los desprecios
y que los más sabios siempre mueren
en la soledad de su pensamiento.
martes, 29 de noviembre de 2005
Novalis
(Novalis) (1772-1801)
Por Novalis se conoce a un poeta y novelista alemán de finales del siglo XVIII (1772-1801). Su verdadero nombre es Georg Philipp Friedrich Freiherr von Hardenberg. Se le enmarca dentro de la corriente literaria del Romanticismo. Sus escritos, aunque muy cuidadosos en el andamiaje conceptual que da cobertura a sus ideas, no dejan de transmitir un poso de apasionamiento que impregna toda su obra. Sus temas giran entre el infinito inaprehensible por la experiencia, la muerte y el amor, consiguiendo en muchos momentos hablar de todos ellos a la vez utilizando las mismas figuras. Éstas suelen ser entre otras la noche, que es la protagonista de probablemente su obra más conocida "Hymnen an die Nacht" (Himnos a la noche). En ella identifica a su perdido amor Sophie con la misma noche infinita, que a su vez parece simbolizar la muerte acechante e inevitable que el mismo poeta espera mientras la contempla en sus paseos nocturnos alrededor de la tumba de su amada.
Novalis perteneció a una familia con muchos hermanos que murieron todos jóvenes y es comprensible que él la tuviera tan presente mientras sentía tantas pérdidas a su alrededor. Hay autores que consideran que Sophie no era más que una excusa, un recurso literario para poder hablar del infinito. Aunque Sophie sí existió realmente. Se trataba de una niña de 13 años que se prometió con él en secreto y murió enferma a los 15, probablemente de tuberculosis.
En contra de lo que pueda parecer por su biografía, las obras de Novalis están cargadas de una enorme vitalidad, de un ansia imposible por sentir el infinito en su plenitud, de una pasión sin límites que se apodera de él a la espera de su fin inevitable, es decir su muerte. Es en ella donde compartirá con Sophie al fin su destino y permanerá con ella como en una muda noche inevitable que se cierne sobre sus solitarios paseos en vida.
En su otra importante obra poética, "Geistliche Lieder"(Cánticos espirituales), el infinito pasa de ser representado por la noche, para ser representado por Dios, aunque esta figura, a mi parecer, no es más que un recurso para seguir con la misma temática. En sus versos, como en los de muchos otros místicos, se ve el anhelo del autor por fundirse con la divinidad a través de sus manisfestaciones y símbolos sensibles como el pan (la carne), el vino (la sangre)...Esta unión no pierde tampoco carnalidad en sus formas.
Novalis escribión también una novela corta llamada "Heinrich von Ofterdingen"(Enrique de Ofterdingen) donde trata el progreso intelectual de un joven poeta. También escribió muchas reflexiones acerca de diversos temas como el arte, la estética, la poesía, la metafísica, las religiones... que se conservan a modo de breves aforismos en casi todos los casos, tan disperso era su ser.
Novalis como muchos otros románticos y estrellas murió joven. Creían los griegos que los más grandes siempre morían jóvenes porque los dioses se impacientaban esperando a que estuvieran sentados junto a ellos en el Olimpo. Tal vez Novalis se encuentre ahora mismo con ellos.
Mario Llamazares Torrao.
Para más información, entre otras páginas, éstas:
sábado, 29 de octubre de 2005
¿Qué es filosofía?
Esta es una pregunta de difícil respuesta pues ella misma es tarea de la filosofía. Es decir, la filosofía se ocupa enre otras cosas de saber qué es ella misma, por decirlo de alguna manera. Se dedica a definir su objeto de estudio. Así si la respuesta a la pregunta "¿Qué es biología?" es "la ciencia que estudia la vida" y ésa no es una respuesta que entre dentro del campo de estudio de esta ciencia, la pregunta "¿Qué es filosofía?" exige una respuesta filosófica, pues es precisamente su tarea definirse. Y hay tantas respuestas a esta pregunta, tantas definiciones...casi como autores filosóficos han existido. Cada uno con su propia interpretación de su tarea filosófica. Y con cada una de estas respuestas se abre una cosmovisión diferente de la realidad, una manera diferente de enfocar la vida. Así para Sócrates el objeto de la filosofía era saber cómo vivir, para Platón era conseguir la justicia en la Polis, para Aristóteles encontrar las causas primeras de la Naturaleza y la felicidad de los ciudadanos, para los estoicos una preparación para aceptar el propio destino, para los epicúreos la forma de encontrar la felicidad a través del placer, para Santo Tomás de Aquino el saber racional que complementa a la teología, para Descartes la primera certeza de la que somos conscientes, para Husserl una ciencia estricta, para Heidegger la búsqueda del ser...En fin, hay opiniones para todos los gustos.
Si yo diera una nueva respuesta a esta pregunta, una diferente a todas las que ya se han dado, me convertiría en un filósofo. Porque para mí los filósofos son los que participan en la respuesta a esta pregunta, no los licenciados en Filosofía o los que se dedican a su estudio en general. Por eso no se me ovidará la frase que dijo una vez (y lo cito) Antonio Heredia, mi antiguo profesor de Historia de la Filosofía Española "¿Filósofos? La historia sólo nos da uno cada 3 siglos". Igual es una sentencia un poco exagerada, pero en cierto modo acertada, pues ser filósofo es hacer algo nuevo en filosofía, por pequeño que sea. Pero algo original. Y eso, aunque parezca fácil a primera vista, no lo es tanto cuando se intenta sobre el papel, pues son muchos los que ya filosofaron antes que nosotros y muchos de ellos fueron grandes mentes. Por eso muchas veces la tarea filosófica se ha resuelto en mostrarse de acuerdo o en contra de tal autor o corriente, en mezclar teorías de diferentes autores para hacer una propia...Y es que hasta los verdaderos filósofos no han partido de cero, haya sido grande o pequeña su aportación a nuestro mundo. Pero aun dialogando con los autores, es decir, estando con ellos o contra ellos estamos haciendo algo muy sano para nuestra mente y también muy humano: Pensar. La filosofía no es más que pensar, algo que hacemos constantemente los humanos (unos más que otros) aunque no nos demos cuenta. Cuando soñamos estamos pensando, cuando dudamos sobre cómo comportarnos con nuestros amigos o pareja estamos pensando, cuando intuimos que no habrá nada después de nuestra muerte estamos pensando. Por eso afirmaba Kant que todos los hombres hacemos filosofía, pero sólo algunos, los llamados filósofos, son los profesionales de la filosofía, pues se dedican a pensar largamente sobre todas estas cuestiones y a escribir libros exhaustivos con un lenguaje muy preciso dándoles respuesta.
Yo no me considero un filósofo, pero aun así voy a dar mi modesta respuesta a la pregunta "¿Qué es filosofía?" continuando con lo que llevo escrito hasta ahora. Para mí la filosofía no es más que esa búsqueda sin fin de respuesta, de sentido para todos los misterios que nos rodean, como cuando siendo niños nos preguntábamos por el por qué de todas las cosas. Esos misterios para los que la ciencia no ha encontrado aún una explicación satisfactoria y no está capacitada para encontrala. Misterios como los que encierran por ejemplo las preguntas ¿Por qué existe el universo? ¿Existe una realidad objetiva o materia? o ¿somos realmente libres? Todas ellas son grandes cuestiones filosóficas sobre las que se ha escrito mucho. Pero también estamos filosofando cuando nos preguntamos por ejemplo si debemos seguir las leyes o si podemos en cambio infringir alguna porque nos parece injusta o absurda. Cuando nos preguntamos por ejemplo cómo saber que estamos haciendo el bien a los demás y en qué consiste el bien. Cuando dudamos si el dinero da realmente la felicidad. Cuando nos preguntamos si un determinado objeto es arte...Todas ellas son cuestiones filosóficas sobre las que han escrito los diferentes autores de la historia de la filosofía. Y la filosofía es para mí esa búsqueda de respuesta a todas ellas, esa reflexión sin fin, pues uno puede contentarse o convencerse de la opinión de un autor determinado, pero...¿es ésa realmente la solución más acertada? Y si no, ¿cuál es entonces? Pertenece a los grandes autores la modificación y creación de nuevas respuestas a estas preguntas. Incluso la creación de nuevas preguntas. A los demás mortales nos queda simplemente aceptarlas o rechazarlas.
Digo que la filosofía es una búsqueda sin fin porque para ella no hay dogmas. Es totalmente libre. A diferencia de la teología, para la que existen dogmas indubitables como el de la Santísima Trinidad, en filosofía todo es cuestionable. Nadie tiene derecho a proclamarse en dueño y señor de la verdad aunque así lo crea, pues siempre habrá otra persona que lo pondrá en duda y aportará para ello sólidas razones. Porque la filosofía es un saber racional y la característica más importante de la racionalidad es precisamente no considerar nada como incuestionable. Se puede dudar sobre todo, contradedecirlo todo, siempre y cuando se aporten las razones oportunas. La historia de la filosofía es una gran logomaquia, una lucha de movimientos, tesis, autores...que pugnan por imponerse unos sobre otros en un diálogo racional. Pero es también una historia de colaboraciones, de préstamos de ideas, incluso de plagio de ideas. ¿Y quien tiene razón? Pues todos y ninguno. Todos tienen sus razones para defender sus ideas, pero la filosofía es una mujer demasiado exigente y nunca se decantará por ninguno de sus pretendientes. Le encanta ver la lucha, el cambio en pos de la verdad como un ideal.
Qué es la verdad, en qué consiste es también una cuestión filosófica de imposible solución, como todo en ella. Es posible que ya la hayamos tenido en nuestras manos. Es posible que ya la hayamos despreciado o que esté aún por venir. Incluso es posible que no exista en realidad y que sólo sea una invención de nuestras mentes. La filosofía es eso, el afán, el deseo de descubrirla. Su propio nombre lo indica. Pero nunca nos será dada. Porque sabe que si así fuera ella misma desaparecería y sería sólo "sofía". Entonces ya lo sabríamos todo y el mundo peredería su misterio. Por eso la filosofía guarda la verdad con mucho celo. Para que no la conozcamos. Para que el mundo no pierda su encanto y para que en nuestras dudas, nuestras devanaciones y nuestros anhelos mientras pensamos sigamos con ella para siempre soñando.
Mario Llamazares Torrao.
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